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EU apuesta por presión económica contra Irán y descarta, por ahora, una nueva ofensiva militar

Scott Bessent anticipó una nueva etapa de sanciones para cortar el financiamiento de Teherán, mientras Irán acusa a Washington de ejercer “terrorismo económico”.

21 de agosto de 2026

Estados Unidos

Redacción

Estados Unidos prepara una nueva ofensiva económica contra Irán y, por ahora, las declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, apuntan a que Washington priorizará las sanciones y el aislamiento financiero sobre una nueva operación militar a gran escala.


En una entrevista televisiva, Bessent señaló que la estrategia de la administración de Donald Trump contempla una campaña coordinada para limitar las fuentes de financiamiento de Teherán. El funcionario adelantó que dará mayores detalles el lunes, aunque sostuvo que una política de “presión económica máxima” hace menos probable una nueva escalada militar de gran magnitud en este momento.


El plan contempla endurecer las medidas contra las operaciones financieras y petroleras vinculadas con Irán. Bessent también advirtió que Washington buscará que sus aliados y otros países decidan si mantienen o no relaciones comerciales con Teherán, particularmente aquellas relacionadas con la compra de petróleo y las transferencias de recursos.


Uno de los objetivos centrales es reducir los ingresos que permiten a Irán sostener sus actividades económicas y militares. La presión estadounidense llega en un contexto de fuerte tensión regional y de interrupciones en el flujo de petróleo relacionadas con el conflicto y la situación en el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el mercado energético mundial.


Washington también ha advertido que los países que continúen respaldando económicamente a Irán podrían enfrentar consecuencias. China aparece como uno de los principales puntos de atención debido a su importancia en las exportaciones petroleras iraníes, aunque Pekín ha rechazado las sanciones unilaterales y ha defendido una salida diplomática.


Teherán respondió con dureza. El gobierno iraní calificó las nuevas medidas estadounidenses como “terrorismo económico” y sostuvo que las sanciones afectan directamente a la población. También acusó a Washington de cometer crímenes contra la humanidad y afirmó que quienes impulsen esta política deberían responder por sus acciones.


La confrontación económica ocurre mientras Estados Unidos mantiene abiertas otras opciones de presión. Las autoridades estadounidenses han señalado que las nuevas sanciones buscan afectar las principales fuentes de ingresos de Irán y aumentar el costo para terceros países y empresas que mantengan negocios con Teherán.


Con los detalles de las nuevas medidas aún pendientes de conocerse, la estrategia de Washington marca un nuevo capítulo en la confrontación con Irán. El alcance de las sanciones y la respuesta de Teherán serán determinantes para establecer si la presión económica reduce las tensiones o abre una nueva etapa de confrontación.

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