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Mearsheimer asegura que Irán salió fortalecido del conflicto y prevé cambios en la relación entre Estados Unidos e Israel

El reconocido politólogo sostiene que la guerra modificó el equilibrio regional en Medio Oriente y podría abrir una etapa de tensiones inéditas entre Washington y Tel Aviv.

23 de junio de 2026

Estados Unidos

Redacción

El politólogo estadounidense John Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago y una de las voces más influyentes en el análisis de las relaciones internacionales, afirmó que el reciente conflicto entre Estados Unidos e Irán dejó a Teherán en una posición favorable y podría provocar cambios significativos en la arquitectura política de Medio Oriente.


De acuerdo con el académico, el desenlace de la confrontación representa un revés estratégico para Washington y plantea interrogantes sobre el futuro de la histórica alianza entre Estados Unidos e Israel.


Mearsheimer argumentó que los objetivos que perseguían Estados Unidos e Israel al iniciar las hostilidades no se concretaron. Entre ellos mencionó la reducción de las capacidades misilísticas iraníes, el debilitamiento de grupos respaldados por Teherán en la región, el freno al programa nuclear iraní y un eventual cambio de régimen.


Según su análisis, ninguno de estos propósitos se materializó, mientras que Irán logró fortalecer su posición negociadora en un momento en que las preocupaciones por el impacto económico global del conflicto cobraban cada vez mayor relevancia.


El estrecho de Ormuz y el factor económico

Uno de los elementos centrales de la evaluación realizada por Mearsheimer es la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.


El especialista considera que la posibilidad de una interrupción prolongada en esa vía marítima representaba un riesgo considerable para la economía internacional, debido a sus posibles efectos sobre los mercados energéticos y el comercio global.


En ese contexto, sostuvo que la presión económica terminó influyendo en las decisiones políticas adoptadas por Washington y contribuyó a acelerar los esfuerzos para alcanzar un entendimiento que evitara una escalada mayor.


Críticas al papel del cabildeo israelí

Mearsheimer también retomó una de las tesis que ha defendido durante décadas: la influencia del cabildeo proisraelí en la política exterior estadounidense.


El académico, coautor del libro "The Israel Lobby", afirmó que diversos grupos de presión han impulsado decisiones que, desde su perspectiva, no siempre coinciden con los intereses estratégicos de Estados Unidos.


En sus recientes declaraciones, señaló que el conflicto con Irán constituye un nuevo ejemplo de esa dinámica y sostuvo que algunos sectores políticos en Washington presionaron para mantener una postura más confrontativa frente a Teherán.


Asimismo, aseguró que el acuerdo preliminar alcanzado tras la guerra generó inconformidad entre dirigentes israelíes y grupos aliados en Estados Unidos, quienes habrían considerado insuficientes los resultados obtenidos.

¿Un punto de inflexión para la relación Washington-Tel Aviv?

Para el experto en geopolítica, la crisis podría convertirse en un momento decisivo para la relación entre Estados Unidos e Israel.


Mearsheimer planteó que la administración del presidente Donald Trump enfrenta un escenario complejo, en el que deberá equilibrar los costos económicos de una eventual prolongación del conflicto con las expectativas de sus aliados en Medio Oriente.


El profesor considera que las consecuencias económicas y políticas derivadas de la guerra podrían obligar a Washington a replantear parte de su estrategia regional y redefinir algunos aspectos de su vínculo con el gobierno israelí.


Netanyahu y Trump, bajo presión

El análisis también se extiende a la situación interna de los líderes involucrados. Según Mearsheimer, tanto Donald Trump como el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu enfrentan presiones políticas derivadas de las decisiones tomadas durante el conflicto.


En el caso de Israel, el académico sostiene que el gobierno deberá responder a cuestionamientos provenientes tanto de la oposición como de sectores que consideran insuficientes los resultados obtenidos.


Por otro lado, recordó que la estabilidad económica continúa siendo un factor determinante para cualquier administración estadounidense, especialmente en un contexto marcado por desafíos electorales y una opinión pública dividida respecto a la intervención militar.


Un debate que trasciende la guerra

Más allá de la coyuntura inmediata, Mearsheimer considera que el conflicto podría acelerar cambios políticos y sociales ya visibles en Estados Unidos.


Entre ellos menciona el crecimiento de movimientos críticos hacia la política israelí, las protestas universitarias relacionadas con la situación en Gaza y el surgimiento de nuevas corrientes de opinión dentro de distintos sectores de la sociedad estadounidense.


Para el académico, estos factores podrían influir en el futuro de la política exterior de Washington y en la forma en que se construyan las relaciones con sus aliados tradicionales en Medio Oriente durante los próximos años.

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