Meta enfrenta juicio histórico en EU por fomentar adicción de menores a Instagram y Facebook
Una coalición de 29 estados acusa a la empresa de diseñar funciones para retener a niños y adolescentes; el proceso podría obligar a modificar elementos centrales de sus plataformas y marcar un nuevo rumbo para la regulación de las redes sociales.

19 de agosto de 2026
Estados Unidos
Redacción
Meta, empresa matriz de Instagram y Facebook, enfrenta desde esta semana uno de sus mayores desafíos legales en Estados Unidos. Una coalición de 29 estados acusa a la compañía de haber diseñado y utilizado funciones destinadas a mantener a niños y adolescentes durante más tiempo en sus plataformas, además de cuestionar la forma en que habría gestionado los riesgos para los usuarios menores de edad.
El juicio comenzó en un tribunal federal de Oakland, California, y es encabezado en esta etapa por los fiscales generales de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey. Los demandantes buscan una sanción económica que podría alcanzar hasta 1.4 billones de dólares, además de cambios en el funcionamiento de Instagram y Facebook.
Entre las medidas planteadas se encuentran restricciones a herramientas como el scroll infinito y los sistemas de interacción mediante "likes", así como mayores controles para los usuarios menores de edad. La demanda también cuestiona la recopilación de información de menores de 13 años sin consentimiento parental.
El diseño de las plataformas, bajo la lupa
Uno de los principales argumentos de los estados es que determinadas características de las redes sociales estarían concebidas para maximizar el tiempo que los usuarios permanecen conectados.
El señalamiento incluye sistemas de recomendación de contenido, reproducción automática, notificaciones, publicaciones efímeras y desplazamiento continuo. Los demandantes sostienen que estas herramientas pueden favorecer un uso prolongado y dificultar que los adolescentes reduzcan su actividad en las plataformas.
La controversia también alcanza los algoritmos de recomendación, debido a que Instagram y Facebook utilizan información sobre la actividad de cada usuario para determinar qué contenidos mostrarle. Para los estados, esta dinámica habría sido utilizada para incrementar la permanencia de los menores y, con ello, el valor de la publicidad personalizada.
El proceso ocurre además después de otros litigios que han colocado a Meta y a otras compañías tecnológicas bajo creciente presión por el impacto de las redes sociales en los jóvenes. En otro caso, un jurado en California determinó este año que Meta y YouTube fueron responsables de negligencia en el diseño u operación de sus plataformas respecto de una demandante que comenzó a utilizarlas siendo menor.
Meta rechaza las acusaciones
La empresa ha negado que sus plataformas hayan sido diseñadas deliberadamente para perjudicar a los menores y sostiene que ha implementado herramientas para mejorar la seguridad de los usuarios jóvenes.
La defensa también argumenta que la relación entre el uso de redes sociales y los problemas de salud mental entre adolescentes no puede atribuirse de manera directa a una sola plataforma. Meta ha señalado además que trabaja con padres, especialistas y autoridades para desarrollar medidas de protección.
El juicio podría prolongarse entre seis y ocho semanas y tiene especial relevancia porque el resultado podría establecer un precedente para otros procesos contra empresas tecnológicas.
Un posible cambio para las redes sociales
Más allá de la cantidad que eventualmente pudiera determinar un tribunal, el aspecto con mayores consecuencias para Meta sería la posibilidad de imponer modificaciones estructurales a Instagram y Facebook.
Si prosperan las acusaciones, el caso podría incrementar la presión para limitar determinadas prácticas de diseño, reforzar los mecanismos de protección para menores y establecer mayores obligaciones para las plataformas digitales.
El proceso se desarrolla además en un contexto de creciente escrutinio sobre las redes sociales y su responsabilidad frente a los usuarios jóvenes. Por ello, el resultado no solo podría definir el futuro de Meta, sino también influir en la manera en que Estados Unidos regula el funcionamiento de las grandes plataformas tecnológicas.

