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Netanyahu busca un séptimo mandato en Israel: el 7 de octubre pone a prueba su liderazgo

El primer ministro enfrenta unas elecciones parlamentarias competidas, marcadas por las críticas a la respuesta de seguridad ante los ataques de Hamás, las guerras regionales y el juicio por corrupción que sigue en su contra.

27 de octubre de 2026

Israel

Redacción

Benjamin Netanyahu busca prolongar su permanencia al frente del Gobierno de Israel en unas elecciones parlamentarias que podrían definir el futuro de su carrera política. El primer ministro, considerado el dirigente que más tiempo ha ocupado ese cargo en la historia del país, aspira a conseguir un séptimo mandato en medio de una contienda cerrada y de fuertes cuestionamientos a su gestión.


Los comicios de este martes 27 de octubre de 2026 se desarrollan bajo la sombra de los ataques encabezados por Hamás el 7 de octubre de 2023, uno de los episodios más graves para la seguridad israelí. La respuesta del Gobierno, la guerra en Gaza y las consecuencias de los conflictos regionales se han convertido en asuntos centrales para los votantes.


Las encuestas citadas en el reporte de origen anticipan una competencia estrecha entre el bloque de derecha que encabeza Netanyahu, líder del partido Likud, y una oposición integrada por distintas fuerzas políticas que buscan desplazarlo del poder. Entre sus principales figuras se encuentran el ex primer ministro Naftali Bennett y el ex alto mando militar Gadi Eisenkot.


El 7 de octubre, la principal prueba para Netanyahu


Durante años, Netanyahu construyó su imagen política alrededor de la seguridad nacional. Sin embargo, los ataques del 7 de octubre de 2023 pusieron en entredicho esa narrativa, después de que combatientes liderados por Hamás cruzaran desde la Franja de Gaza hacia Israel.


El ataque dejó alrededor de mil 200 personas muertas y 251 fueron trasladadas como rehenes a Gaza, de acuerdo con las cifras recogidas en el reporte original.


Netanyahu ha reconocido cierta responsabilidad por las fallas que permitieron los ataques, aunque también ha señalado a funcionarios de seguridad por los errores cometidos antes de la incursión. El mandatario rechaza las acusaciones sobre advertencias previas que, según distintas publicaciones, habrían alertado sobre los planes de Hamás.


Desde entonces, su Gobierno ha mantenido operaciones militares contra Hamás y ha enfrentado conflictos con otros actores regionales, entre ellos Hezbolá e Irán.


La ofensiva israelí en Gaza también ha generado una condena internacional generalizada. Según el Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, al menos 74 mil personas habían muerto como consecuencia de las operaciones israelíes, de acuerdo con el balance citado en la información de origen.


Para los críticos del primer ministro, el saldo de la guerra y las fallas de seguridad representan elementos centrales para evaluar su continuidad. Sus partidarios, en cambio, mantienen que su experiencia es necesaria para afrontar las amenazas contra Israel.


Una carrera política marcada por regresos al poder


Nacido en Tel Aviv en 1949, Netanyahu desarrolló parte de su trayectoria fuera de Israel durante su juventud. Después de regresar al país, cumplió servicio militar y alcanzó el rango de capitán en la unidad de operaciones especiales Sayeret Matkal.


Su entrada formal a la política ocurrió en 1988, cuando obtuvo un escaño parlamentario por el Likud. Posteriormente ocupó cargos diplomáticos y gubernamentales, hasta convertirse por primera vez en primer ministro en 1996.


Aunque perdió el cargo en 1999, regresó al poder en 2009 y encabezó gobiernos durante distintos periodos. Tras permanecer 12 años consecutivos como primer ministro, dejó el puesto en 2021, pero volvió a asumirlo en diciembre de 2022, al frente de una coalición considerada la más derechista en la historia de Israel.


Su trayectoria se ha caracterizado por una notable capacidad para recuperar el liderazgo político, incluso después de crisis y divisiones internas. No obstante, el escenario actual plantea una prueba distinta, pues las consecuencias del ataque de 2023 coinciden con el desgaste derivado de los conflictos regionales y las controversias judiciales.


El juicio por corrupción y las divisiones internas


Otro factor que pesa sobre la candidatura de Netanyahu es el juicio penal que enfrenta desde 2020. El primer ministro fue acusado de soborno, fraude y abuso de confianza en tres casos distintos, cargos que niega.


Netanyahu sostiene que las acusaciones responden a una persecución política, mientras el proceso judicial continúa sin una resolución definitiva.


A esta controversia se sumaron las protestas contra los planes de reforma del sistema judicial impulsados por su Gobierno, que evidenciaron profundas diferencias dentro de la sociedad israelí sobre la democracia, las instituciones y los límites del poder ejecutivo.


La combinación de estos conflictos ha mantenido abierta la discusión sobre la capacidad del primer ministro para conservar el respaldo parlamentario necesario para formar Gobierno.


La relación con Donald Trump, otro elemento político


La relación entre Netanyahu y el presidente estadounidense Donald Trump ha sido un componente relevante de su estrategia diplomática.


Durante el primer mandato de Trump, Washington reconoció a Jerusalén como capital de Israel y respaldó posiciones del Gobierno israelí frente a Irán. La coincidencia política entre ambos dirigentes se ha mantenido en distintos asuntos, aunque también han surgido desacuerdos y tensiones.


En su segundo mandato, Trump ha expresado nuevamente su apoyo a Netanyahu y ha mantenido encuentros con él en la Casa Blanca. Días antes de las elecciones, el presidente estadounidense volvió a respaldarlo públicamente.


Este apoyo representa un elemento importante para el dirigente israelí, aunque el resultado electoral dependerá de la decisión de los votantes y de la capacidad de los partidos para reunir una mayoría parlamentaria.


¿Qué está en juego en las elecciones de Israel?


Los comicios representan una evaluación política de Netanyahu y de su capacidad para mantenerse al frente del Gobierno después de décadas de protagonismo.


Para sus seguidores, el primer ministro continúa siendo una figura con experiencia para responder a las amenazas de seguridad. Para sus detractores, su gestión está vinculada con fallas que permitieron los ataques de octubre de 2023, las consecuencias de la guerra en Gaza y una prolongada crisis política y judicial.


El resultado determinará si Netanyahu consigue ampliar su trayectoria en el poder o si la oposición logra construir una mayoría suficiente para desplazarlo.


Más allá de quién encabece el próximo Gobierno, la elección se desarrolla en un contexto de profundas divisiones internas y tensiones regionales. El desafío para Israel será definir su rumbo político y de seguridad mientras permanecen abiertas las consecuencias del ataque del 7 de octubre y de los conflictos posteriores.

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