top of page

Netanyahu enfrenta acusaciones de la oposición tras elecciones reñidas en Israel

La Policía israelí descartó que existan pruebas que respalden las denuncias del Likud contra los partidos árabes, mientras la Comisión Electoral pidió investigar una posible injerencia extranjera. Con el escrutinio avanzado, ningún bloque tiene asegurada la mayoría parlamentaria.

29 de octubre de 2026

Israel

Redacción

La disputa por el resultado de las elecciones parlamentarias de Israel escaló este jueves, luego de que dirigentes opositores acusaran al primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, de intentar desacreditar el proceso electoral mediante señalamientos contra los partidos árabes. La controversia ocurre en medio de un escenario político dividido, en el que ninguna de las principales fuerzas ha garantizado los 61 escaños necesarios para formar gobierno.


La Policía israelí rechazó las acusaciones del Likud, partido de Netanyahu, sobre un supuesto intento de las formaciones árabes de manipular los comicios. Según una declaración policial difundida por medios locales, no existen pruebas que respalden esos señalamientos y la jornada electoral registró pocos incidentes que comprometieran la integridad de la votación.


El pronunciamiento se produjo después de que el Likud asegurara haber entregado cientos de testimonios y evidencias a las autoridades electorales y de seguridad. Entre sus denuncias mencionó presuntas irregularidades relacionadas con sobres que supuestamente contenían dinero en efectivo y papeletas de la Lista Árabe Unida (Raam).


La oposición acusa a Netanyahu de desacreditar el voto


Gadi Eisenkot, dirigente del bloque opositor, cuestionó que Netanyahu utilizara información todavía no verificada para poner en duda los resultados. A su juicio, la estrategia busca debilitar la confianza pública en el proceso electoral, especialmente en lo relacionado con la participación de los ciudadanos árabes.


En la misma línea, Yair Golán, líder del partido Demócratas, sostuvo que el primer ministro intenta deslegitimar la voluntad de los votantes después de que su coalición no consiguiera asegurar una mayoría parlamentaria.


Golán también defendió la posibilidad de construir una alianza entre fuerzas judías y árabes para impulsar un cambio de gobierno, una alternativa que enfrenta resistencias políticas e ideológicas.


Investigan una posible injerencia extranjera


Paralelamente, el presidente de la Comisión Electoral Central, el juez Noam Sohlberg, solicitó al Shin Bet, el servicio de inteligencia interior de Israel, investigar denuncias sobre una posible intervención extranjera en las elecciones celebradas el 27 de octubre.


De acuerdo con información publicada por el diario Haaretz, entre las sospechas figura el supuesto envío de fondos desde Qatar para incrementar la participación electoral de las comunidades árabes israelíes. Sin embargo, la solicitud de investigación no constituye una confirmación de esos hechos.


Sohlberg pidió esclarecer las denuncias y presentar los hallazgos disponibles durante la semana siguiente. Por su parte, el jefe del Shin Bet, David Zini, había señalado el día de las elecciones que la votación transcurría de manera adecuada y bajo supervisión.


Un Parlamento dividido complica la formación de gobierno


Los resultados parciales sitúan al Likud como la fuerza más votada, pero su ventaja no garantiza la continuidad de Netanyahu. Con más del 80 % del escrutinio reportado en los cortes iniciales, tanto el bloque oficialista como la oposición enfrentan dificultades para reunir los apoyos necesarios en la Knesset, el Parlamento israelí, integrado por 120 escaños.


En este contexto, las formaciones árabes podrían convertirse en actores decisivos para una eventual mayoría encabezada por Eisenkot. No obstante, las diferencias entre los posibles aliados mantienen abiertas las negociaciones.


Netanyahu, por su parte, ha defendido la formación de un gobierno de derecha y nacionalista, y ha rechazado depender de partidos árabes a los que considera contrarios al sionismo.

El desenlace dependerá de la conclusión del escrutinio y de las negociaciones posteriores. Si ningún bloque logra reunir los respaldos necesarios, Israel podría enfrentar un nuevo periodo de bloqueo político, con la posibilidad de convocar otra elección.


Por ahora, la controversia electoral añade presión a un panorama marcado por la polarización política y las diferencias sobre la seguridad nacional, la guerra y el papel de las minorías árabes en la vida pública israelí.

Comparte

bottom of page