Papa León XIV se recupera tras cirugía por cáncer de pulmón
El pontífice comenzó a caminar y retomó su alimentación habitual después de la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho. Los estudios médicos determinarán si la enfermedad se extendió y si requiere tratamiento adicional.

15 de octubre de 2026
Ciudad del Vaticano
Redacción
El papa León XIV presenta una evolución favorable después de someterse a una cirugía para extirparle el lóbulo inferior del pulmón derecho, tras confirmarse un diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar. El equipo médico informó que su recuperación avanza conforme a lo esperado, mientras continúan las evaluaciones para conocer el alcance de la enfermedad.
De acuerdo con la información difundida por el Vaticano el 14 de octubre de 2026, el pontífice, de 71 años, ya comenzó a caminar, retomó su alimentación habitual y recibió fisioterapia respiratoria como parte de su proceso de recuperación.
La intervención se realizó el martes en el hospital Gemelli de Roma y tuvo una duración aproximada de 90 minutos. La Santa Sede indicó que la operación concluyó satisfactoriamente y sin complicaciones. Los análisis de sangre y una radiografía de tórax también mostraron resultados compatibles con una evolución posoperatoria favorable.
Los médicos Luigi Carbone y Stefano Margaritora señalaron que las imágenes del tórax reflejan una recuperación adecuada del pulmón intervenido. El Papa permanece hospitalizado bajo observación y se prevé que pase alrededor de una semana en el centro médico, de acuerdo con los reportes disponibles.
¿Qué se sabe del cáncer de pulmón del Papa?
La enfermedad se detectó después de identificar un nódulo localizado en el pulmón derecho. Antes de la intervención, León XIV había explicado que sus médicos recomendaron retirarlo debido a sus características y a la sospecha de malignidad.
Los análisis posteriores confirmaron un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer que se origina en células glandulares, incluidas las encargadas de producir moco. Se encuentra entre las formas más frecuentes de cáncer de pulmón.
Aunque el Vaticano informó que la lesión estaba localizada en las evaluaciones previas a la cirugía, todavía se necesitan estudios adicionales para establecer si existen indicios de propagación y determinar si será necesario administrar otros tratamientos.
El pronóstico depende de factores como la extensión del tumor, sus características y el estado general de salud del paciente. Por ello, la recuperación favorable tras la operación no permite, por sí sola, confirmar que el cáncer haya sido eliminado por completo.
La Santa Sede había señalado que el pontífice no presentaba síntomas de infección ni manifestaciones generales de enfermedad antes de la intervención.
León XIV suspende audiencias y compromisos públicos
La cirugía también obligó a modificar temporalmente las actividades del jefe de la Iglesia católica. Las audiencias del Papa fueron suspendidas hasta el 20 de octubre, mientras su equipo organiza la agenda de acuerdo con su evolución médica.
Entre los compromisos pendientes se encuentra un viaje previsto a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre. Por ahora, su realización permanece en duda ante la necesidad de priorizar la recuperación y evitar exigencias físicas prematuras.
León XIV fue elegido pontífice en mayo de 2025 y desde entonces ha comenzado a establecer su propio estilo de liderazgo, con intervenciones sobre conflictos internacionales, diplomacia y desafíos tecnológicos como la inteligencia artificial.
Su estado de salud ha despertado preocupación entre los fieles católicos, especialmente por los antecedentes médicos de su predecesor, el papa Francisco, quien también tuvo problemas respiratorios y falleció en 2025.
¿Cómo podría influir la enfermedad en su pontificado?
Además de las consecuencias médicas inmediatas, el diagnóstico ha generado interrogantes sobre la organización de las actividades del Vaticano durante los próximos meses.
La posibilidad de reducir los viajes y los actos públicos dependerá de la evolución del Papa y de las recomendaciones de sus médicos. Una agenda menos exigente podría facilitar su recuperación, aunque todavía no existe información concluyente sobre cambios permanentes en sus responsabilidades.
También quedan pendientes decisiones administrativas dentro de la Santa Sede, entre ellas nombramientos en distintos departamentos vaticanos y la designación de nuevos cardenales. Sin embargo, no hay elementos suficientes para afirmar que la enfermedad modificará las prioridades políticas o religiosas del pontificado.
Por el momento, el foco está puesto en su recuperación posoperatoria y en los resultados de las pruebas que permitirán conocer mejor el alcance del adenocarcinoma.
La evolución favorable reportada por sus médicos representa una señal positiva en esta primera etapa, pero el estado definitivo de su enfermedad dependerá de los resultados clínicos posteriores y de las decisiones terap éuticas que se adopten.

