Trump pone el petróleo venezolano en manos de un empresario rodeado de polémica
Alejandro Betancourt López, al frente de una empresa registrada en Barbados, será uno de los protagonistas del acuerdo petrolero anunciado por Washington, pese a investigaciones y cuestionamientos acumulados durante años.

3 de septiembre de 2026
Estados Unidos
Redacción
El acuerdo petrolero anunciado por Donald Trump para Venezuela ha abierto un nuevo frente de controversia. Además de las dudas sobre el alcance del pacto, la atención se concentra en Alejandro Betancourt López, empresario venezolano elegido para encabezar la compañía que participará en la explotación de importantes reservas de crudo del país.
La firma involucrada es North American Blue Energy Partners (Nabep), registrada en Barbados y con poca información pública disponible. El acuerdo contempla que Estados Unidos obtenga 35% de las acciones de la empresa, de acuerdo con la información difundida sobre la operación.
El pacto involucra el control mayoritario de 17 yacimientos que concentran 21.5% de las reservas probadas de petróleo venezolanas, equivalentes a unos 65 mil millones de barriles. Llama la atención que entre los participantes no aparezcan grandes petroleras como ExxonMobil, ConocoPhillips o BP.
Un empresario con pasado en el chavismo
Betancourt construyó buena parte de su fortuna a partir de negocios realizados durante el gobierno de Hugo Chávez. En 2009, su empresa Derwick Associates obtuvo 12 contratos gubernamentales, sin licitación, por alrededor de 5 mil millones de dólares para proyectos de generación eléctrica.
Aquellos negocios dieron origen al término “bolichicos”, utilizado por periodistas venezolanos para referirse a jóvenes empresarios que hicieron grandes negocios durante el periodo chavista. El abogado de Betancourt ha rechazado esa denominación y sostiene que se trata de un empresario exitoso que ya contaba con recursos y vínculos familiares en Venezuela.
Organizaciones anticorrupción, entre ellas Transparencia Venezuela, cuestionaron posteriormente algunos de los proyectos realizados por Derwick. Un informe de 2018 señaló que 11 proyectos habrían tenido un costo estimado de 2 mil 100 millones de dólares, frente a los 5 mil millones pagados por el gobierno, lo que representaría un sobreprecio de 138%.
De la electricidad al petróleo
Pese a las controversias, las autoridades venezolanas permitieron que Betancourt incursionara en el sector petrolero mediante Petrozamora, una asociación dedicada a la extracción de crudo en el Lago de Maracaibo, en la que participaron Pdvsa y empresas rusas.
Su expansión empresarial continuó fuera de Venezuela, con inversiones en sectores como el de gafas de sol y la banca. Investigaciones de Transparencia Venezuela señalan que su red empresarial llegó a abarcar alrededor de medio centenar de compañías en 16 países.
Al mismo tiempo, enfrentó investigaciones y señalamientos en España, Suiza, Andorra y Estados Unidos relacionados con presuntas operaciones de corrupción vinculadas con Pdvsa. En 2025 fue detenido en dos ocasiones en Londres y posteriormente autoridades españolas allanaron una propiedad suya en Toledo, en el marco de una investigación suiza por presunta legitimación de capitales.
¿Por qué Washington apuesta por él?
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, defendió la decisión argumentando principalmente que Betancourt tiene experiencia en la producción petrolera, no enfrenta una investigación formal en Estados Unidos y tuvo vínculos con sectores de la oposición venezolana.
Su abogado también sostiene que el Departamento de Justicia estadounidense investigó al empresario sin presentar cargos en su contra. Sin embargo, reportes periodísticos lo han mencionado en investigaciones relacionadas con Money Flight, un esquema en el que alrededor de mil 200 millones de dólares habrían sido desviados de Pdvsa entre 2014 y 2018.
La relación política también parece haber sido relevante. Según versiones citadas en la información de origen, Betancourt se acercó a figuras vinculadas con Donald Trump y habría desempeñado un papel de intermediario entre Washington y Caracas.
El resultado es una alianza que coloca a un empresario venezolano con una trayectoria marcada por grandes negocios, investigaciones y vínculos políticos en el centro de una de las operaciones petroleras más relevantes anunciadas por la administración Trump.

