Pekín acusa de “coerción” a México tras la propuesta de aranceles del 50% a autos chinos
El gobierno mexicano incluyó en su paquete económico 2026 una alza arancelaria que afectaría a vehículos ligeros provenientes de países sin tratados; Pekín rechaza la medida y exige equidad en el comercio.

México
11 de septiembre de 2025
Redacción
El Ejecutivo federal presentó al Congreso una iniciativa que elevaría hasta 50% los aranceles a las importaciones de autos ligeros provenientes de China, medida que forma parte de un conjunto de ajustes arancelarios incluidos en el paquete económico 2026.
La propuesta abarca cambios en cientos de partidas arancelarias y, según los documentos oficiales y el análisis difundido por medios, las modificaciones consideran cerca de 1,463 fracciones que representan alrededor del 8.6% de las importaciones totales del país —un universo valuado en aproximadamente 52,000 millones de dólares—; las tasas variarían por rubro, con algunos gravámenes hasta en 50%.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, defendió la iniciativa como una herramienta para resguardar la industria nacional frente a prácticas de «dumping» y señaló que las alzas se aplicarían solamente a naciones con las que México no tiene acuerdos comerciales vigentes. El argumento del gobierno es proteger empleos y cadenas productivas locales.
Desde Pekín, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, rechazó la medida y aseguró que China “se opone firmemente a cualquier coerción”, en una declaración que alude también a presuntas presiones externas sobre México para endurecer aranceles contra empresas chinas. El gobierno chino pidió mantener la apertura comercial y evitar políticas que, a su juicio, sean discriminatorias o unilaterales.
La batería de gravámenes propuesta no se limita a vehículos: Corea del Sur, India, Indonesia, Rusia, Tailandia y Turquía aparecen entre los países cuyos productos podrían enfrentar nuevos aranceles, mientras que otros sectores como el textil y el calzado estarían sujetos a incrementos de hasta 50% en algunos rubros.
El anuncio alimenta el debate sobre la influencia de la política comercial de Estados Unidos en la región: analistas y algunos medios interpretan la medida como una respuesta, total o parcial, a presiones para reducir la entrada de productos chinos que puedan actuar como “puerta trasera” al mercado estadounidense. Autoridades mexicanas han insistido en que la iniciativa busca proteger la producción nacional y cumple con las normas internacionales.
Las cifras de mercado explican la sensibilidad del sector: las marcas y vehículos fabricados en China elevaron sus ventas en los últimos años y, según datos oficiales e industriales, registraron crecimiento sostenido en 2024 —aportando alrededor del 20% del mercado de vehículos ligeros—, por lo que un arancel generalizado tendría un impacto directo sobre importaciones, consumidores y cadenas comerciales.
La propuesta ahora deberá seguir el trámite legislativo correspondiente. Si se aprueba, implicaría revisiones operativas en aduanas, posibles represalias diplomáticas o comerciales y un reacomodo de estrategias de importadores y distribuidores. Especialistas consultados por medios advierten que la medida podría darle tiempo a la industria local para reforzarse, pero también encarecería opciones para consumidores y tensaría relaciones con los socios afectados.



