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Se convoca a dos días de protestas en Estados Unidos contra la violencia del ICE

Estudiantes, sindicatos y organizaciones sociales convocan movilizaciones nacionales en rechazo a las redadas migratorias y al endurecimiento de la agenda federal.

Estados Unidos

30 de enero de 2026

Redacción

Una ola de protestas y acciones de desobediencia civil se prepara para recorrer Estados Unidos este viernes y sábado, en respuesta al incremento de operativos y prácticas violentas atribuidas al Servicio de Control de Migración y Aduanas (ICE) y a la Patrulla Fronteriza. Las movilizaciones, con epicentros en ciudades como Nueva York, Washington y Mineápolis, buscan visibilizar los atropellos a derechos básicos y expresar solidaridad con comunidades migrantes y activistas afectados.


El movimiento ha cobrado fuerza a partir de casi un mes de resistencia no violenta en Mineápolis, donde estudiantes, docentes y organizaciones locales han denunciado lo que califican como una “invasión” federal de agentes armados y enmascarados. Ria y Josie, estudiantes de preparatoria y organizadoras del movimiento en Minesota, han señalado que el objetivo es rechazar un futuro impuesto desde el miedo, marcado por la ausencia de compañeros detenidos o intimidados.


Entre los hechos que detonaron la indignación nacional se encuentran la detención de un niño de cinco años, Liam Ramos, junto con su padre, así como el asesinato de dos ciudadanos estadounidenses opositores a las tácticas antimigrantes en semanas recientes. Estas imágenes, difundidas ampliamente, se han convertido en símbolos de lo que los organizadores consideran una escalada de violencia desde el gobierno federal.


El impacto de las protestas ya se siente en Washington. Legisladores conservadores se vieron obligados a abrir negociaciones sobre nuevas restricciones a las operaciones antimigrantes del Departamento de Seguridad Interna, luego de que demócratas y algunos republicanos condicionaran la aprobación del presupuesto federal a esos cambios. Se trata del primer ajuste visible en la retórica y estrategia presidencial desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.


Los estudiantes encabezan buena parte de la resistencia. En Mineápolis y Saint Paul, alumnos de secundaria y preparatoria realizarán paros escolares y saldrán a las calles para repartir cartas de “alumnos ausentes”, en referencia a quienes dejaron las aulas por temor o tras ser detenidos por agentes migratorios. Además, lanzaron un llamado a un paro escolar nacional el próximo 6 de febrero, difundido en foros digitales con miles de jóvenes de todo el país.


Los sindicatos magisteriales también se han sumado. Becky Pringle, dirigente de la National Education Association, advirtió que los gobiernos autoritarios suelen perseguir primero a los maestros porque fomentan el pensamiento crítico. Denunció que las detenciones de estudiantes, familias y docentes han generado miedo y trauma en las escuelas. En la misma línea, Randy Weingarten, líder de la Federación Estadunidense de Maestros, afirmó que el gremio educativo se encuentra en la primera línea de la lucha contra el autoritarismo.


Las acciones convocadas van más allá de marchas tradicionales. Redes como Hands Off, ICE Out y 50501, en coordinación con organizaciones juveniles, sindicales y religiosas, promueven concentraciones frente a hoteles donde se alojan agentes federales, protestas sonoras nocturnas, presiones a grandes empresas para impedir el acceso de autoridades migratorias a sus instalaciones y brigadas de protección comunitaria para inmigrantes y sus hijos.


El movimiento, descentralizado y en expansión, también ha encontrado eco en el ámbito cultural. Artistas, músicos y actores de alto perfil han expresado su respaldo público, mientras que galerías de arte en diversas ciudades anunciaron cierres como parte del paro simbólico.


Con el lema “quienes puedan, rompan la rutina”, los organizadores llaman a sumarse a estas jornadas de protesta, que para muchos representan un ensayo de movilización masiva a mayor escala. Por ahora, la consigna es clara: visibilizar el rechazo social a la violencia institucional y mantener viva una resistencia que se extiende de las aulas a las calles y a los centros de poder.

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