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Irán fija rutas alternas en Ormuz ante riesgo de minas y reactivación parcial del tránsito marítimo

La Guardia Revolucionaria plantea corredores de entrada y salida tras la tregua temporal con Washington, mientras persisten tensiones militares y advertencias sobre seguridad energética global.

Irán

9 de abril de 2026

Redacción

La navegación en el Estrecho de Ormuz comenzó a reanudarse con cautela luego de que Irán difundiera nuevas directrices para evitar posibles minas navales en la zona. La medida fue anunciada por la Guardia Revolucionaria iraní (CGRI), que compartió un mapa con rutas alternativas para los buques que crucen este paso estratégico, clave para el comercio energético mundial.


Según la información divulgada por la agencia Tasnim News Agency, los navíos deberán coordinarse previamente con la CGRI y utilizar dos corredores específicos: uno de entrada y otro de salida. La ruta de acceso partiría desde el mar de Omán hacia el norte, con escala cercana a la isla de Larak antes de ingresar al golfo Pérsico; la segunda seguiría el trayecto inverso para la salida.


Las recomendaciones surgen tras la guerra iniciada el 28 de febrero y la presencia reportada de distintos tipos de minas antibuque en la región. De acuerdo con medios persas, el tráfico marítimo llegó a caer hasta 97 % tras el inicio de las hostilidades, lo que generó preocupación internacional por el impacto en los mercados energéticos y las cadenas de suministro.


El movimiento comenzó a recuperarse después de que Donald Trump aceptara un plan de diez puntos propuesto por Teherán y se acordara un alto al fuego temporal de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. La tregua contempla un “paso seguro” por el estrecho, aunque bajo estrictos lineamientos de seguridad.


Sin embargo, el panorama sigue siendo incierto. El mismo día del anuncio, Teherán informó sobre una interrupción de la navegación de buques petroleros como respuesta a bombardeos sorpresa atribuidos a Israel contra objetivos en Líbano, una versión que fue rechazada por la Casa Blanca.


Autoridades iraníes también señalaron que el plan incluye un “protocolo de seguridad” que permitiría mantener control sobre el estrecho, por donde antes del conflicto transitaba aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de combustibles fósiles.


La reapertura del paso ha sido una exigencia de distintos actores internacionales, en especial de Washington. Trump había advertido previamente que, de no reanudarse la navegación, se contemplarían ataques contra infraestructura estratégica iraní, en medio de un discurso de máxima presión que elevó la tensión regional.


Mientras la tregua sigue vigente, la implementación de rutas separadas busca reducir riesgos y evitar incidentes en uno de los puntos más sensibles del comercio marítimo global, donde cualquier interrupción tiene repercusiones inmediatas en los precios de la energía y la estabilidad geopolítica.

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