Masacre en Salamanca: disputa criminal por el control del corredor industrial de Guanajuato
El ataque armado en Loma de Flores expuso la confrontación entre el Cártel Santa Rosa de Lima y el CJNG por el dominio territorial.

Guanajuato, México
27 de enero de 2026
Redacción
La tarde del 25 de enero, Salamanca vivió uno de los episodios más violentos de los últimos meses. Un grupo armado ingresó a un campo de futbol comunitario momentos después de concluir un encuentro deportivo y disparó contra las personas presentes. El ataque provocó pánico entre jugadores y familias que asistían al evento. Las autoridades confirmaron 11 víctimas mortales y al menos 10 lesionados.
Desde las primeras horas posteriores al atentado, las investigaciones oficiales apuntaron a un enfrentamiento entre organizaciones criminales que buscan el control territorial de la región. Salamanca forma parte del corredor industrial de Guanajuato, una zona estratégica que desde hace años es escenario de disputa entre el Cártel Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Reportes federales indicaron que al menos cinco de las víctimas mortales estaban vinculadas a una empresa de seguridad privada relacionada con el CJNG, lo que llevó a descartar que se tratara de un ataque indiscriminado contra civiles. Para las autoridades, se trató de una agresión dirigida en el marco de la confrontación entre ambas estructuras delictivas.
La Secretaría de Seguridad federal atribuyó el atentado a una célula del Cártel Santa Rosa de Lima, específicamente a la facción conocida como Los Marros. Antes de la masacre fueron asegurados mensajes adjudicados al grupo criminal, donde se hacía alusión directa a la rivalidad con el CJNG.
La violencia generada por esta disputa ha convertido a Salamanca en uno de los municipios con mayor presión criminal en el estado. Tras los hechos, el presidente municipal solicitó respaldo directo del gobierno federal para reforzar la presencia de fuerzas de seguridad y contener la operación de los grupos armados en la región.
Mientras continúan las investigaciones, el caso de Salamanca vuelve a reflejar el impacto de la guerra entre cárteles en zonas estratégicas del país y el desafío permanente para las autoridades de seguridad.

