México y Estados Unidos pactan nuevo esquema para el manejo del agua en el río Bravo
El acuerdo, enmarcado en el Tratado de Aguas de 1944, busca atender la deuda hídrica acumulada y evitar nuevos déficits en un contexto de sequía extrema en la frontera.

México
4 de febrero de 2026
Redacción
México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo para fortalecer la gestión del agua en la cuenca del río Bravo, uno de los sistemas hídricos más relevantes y sensibles de la frontera común. El entendimiento se da en el marco del Tratado de Aguas de 1944 y responde a la presión que ha generado la prolongada sequía en la región.
De acuerdo con información difundida por el gobierno de Estados Unidos, México se comprometió a suministrar un mínimo de 350 mil acres-pies de agua al año, equivalentes a aproximadamente 432 millones de metros cúbicos. El acuerdo también contempla un plan específico para liquidar la deuda hídrica acumulada en el ciclo anterior, así como un mecanismo de coordinación mensual entre ambos países para evitar nuevos incumplimientos.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó que el acuerdo fue alcanzado como resultado de un trabajo técnico y político sostenido entre ambos gobiernos. Aunque no precisó públicamente el volumen comprometido, la cancillería señaló que el plan establece una ruta clara para atender tanto el ciclo actual como el déficit heredado, bajo las reglas previstas en el propio tratado binacional.
En un comunicado conjunto con las secretarías de Agricultura y de Medio Ambiente, así como con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la SRE subrayó que el acuerdo incorpora salvaguardas para proteger el derecho humano al agua y a la alimentación en México, particularmente para las comunidades que enfrentan mayores afectaciones por la escasez. También se reiteró que el abastecimiento para consumo humano y la producción agrícola tendrá prioridad, siempre considerando las condiciones hidrológicas reales de la cuenca.
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, calificó el entendimiento como un resultado favorable para los agricultores y ganaderos estadunidenses y reconoció la disposición del gobierno mexicano, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, para cumplir con los compromisos del Tratado de 1944. En la misma línea, se informó que ambos países mantendrán reuniones mensuales de seguimiento para asegurar entregas constantes y prevenir futuros déficits.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, afirmó que el acuerdo refleja un momento de cooperación bilateral efectiva y que sienta bases para soluciones de largo plazo que beneficien a las comunidades de ambos lados de la frontera, en un escenario marcado por el estrés hídrico y el cambio climático.

