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Reforma electoral se queda sin votos: fractura entre aliados y oposición frena iniciativa en la Cámara de Diputados

El rechazo de legisladores del PT y del PVEM, junto con los votos de la oposición, impidió alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución y dejó fuera la propuesta electoral impulsada desde el Ejecutivo.

México

12 de marzo de 2026

Redacción

En una sesión breve pero políticamente significativa, la Cámara de Diputados desechó la iniciativa de reforma electoral impulsada por el Ejecutivo federal, luego de que no se alcanzara la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución. La votación reflejó una fractura entre aliados de la llamada Cuarta Transformación y dejó en evidencia las tensiones internas dentro del bloque oficialista.


El debate se desarrolló en aproximadamente dos horas, bajo un acuerdo entre coordinadores parlamentarios para evitar confrontaciones directas en tribuna. A pesar de ese tono moderado, el resultado final confirmó que la propuesta no contaba con los votos necesarios para avanzar.


La iniciativa recibió el respaldo de 246 legisladores de Morena, pero el bloque opositor —integrado por PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y otros diputados— votó en contra de forma unificada. A ese rechazo se sumaron legisladores del Partido del Trabajo y una parte mayoritaria del Partido Verde Ecologista de México, lo que terminó por sellar el destino de la reforma.


En total se registraron 234 votos en contra, cifra suficiente para impedir que prosperara la modificación constitucional.


Dentro del PT, el coordinador parlamentario Reginaldo Sandoval Flores argumentó que el proyecto podría afectar el sistema de representación política. Desde su perspectiva, la propuesta implicaba riesgos para el equilibrio democrático al modificar reglas que han permitido la presencia de minorías en el Congreso.


Durante su intervención, Sandoval recordó que reformas electorales anteriores —como las de 1977 y 1996— fueron clave para ampliar la pluralidad política y permitieron que fuerzas minoritarias eventualmente alcanzaran mayorías mediante el voto ciudadano. Afirmó que su partido mantiene respaldo político al gobierno, pero sostuvo que no respaldaría cambios que, a su juicio, alteren ese equilibrio.


Por su parte, el coordinador del PVEM, Carlos Puente Salas, explicó que su bancada consideró que las reglas electorales deberían construirse mediante consensos amplios entre fuerzas políticas. También expresó preocupación por la fórmula planteada para asignar curules, al advertir que podría generar desequilibrios en la representación al privilegiar entidades con mayor padrón electoral.


Aun con el voto en contra, el dirigente parlamentario del Partido Verde enfatizó que su partido mantiene su alianza política con el proyecto de la Cuarta Transformación.


Desde Morena, el coordinador Ricardo Monreal defendió la iniciativa y señaló que su bancada respaldó la propuesta por convicción política e institucional. Reconoció que el resultado era previsible ante la falta de apoyos suficientes para una reforma constitucional.


El legislador anticipó que, tras el rechazo, el partido impulsará alternativas legislativas dentro de lo que denominó un “plan B”, además de promover el debate público sobre el fortalecimiento del sistema electoral.


Mientras tanto, desde la oposición el resultado fue celebrado como una defensa del equilibrio democrático. Legisladores de distintos partidos argumentaron que la propuesta tenía fallas en su diseño y que podía alterar el sistema de representación política vigente.


La votación también reflejó movimientos internos en algunas bancadas. Dentro de Morena, tres legisladores votaron en contra, mientras algunos diputados vinculados al Partido Verde se apartaron de acuerdos previos. Asimismo, se registraron ausencias y una abstención por parte de un legislador del PVEM.


El episodio deja un panorama político complejo en el Congreso, donde las reformas constitucionales seguirán dependiendo de acuerdos amplios entre fuerzas políticas. Al mismo tiempo, el debate sobre el modelo electoral mexicano permanece abierto y continuará siendo uno de los temas centrales en la agenda legislativa.

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