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Alerta por el riesgo de incendio industrial en Juan C. Bonilla


El 9 de agosto se tomó una planta de producción en el municipio de Juan C. Bonilla, Puebla.


De acuerdo con el movimiento de Pueblos Unidos (de la Región Cholulteca y Los Volcanes), dejar la planta ya no está sujeto a negociación, por lo que se trata de una ocupación definitiva.


Sin embargo, las instalaciones en ningún momento fueron contempladas para dicho uso, lo que genera varios focos de riesgo en materia de protección civil que preocupan tanto a propios como a extraños. El espacio está diseñado para uso industrial, su ocupación para otros fines facilita la existencia de un triángulo de fuego: energía de activación, combustibles y de forma ineludible el comburente (oxígeno).


La planta fue clausurada de forma simbólica en el mes de marzo y en agosto se allanó a la fuerza, golpeando personal de seguridad y saqueando oficinas, por lo que muchos materiales de producción de tipo industrial continúan en el lugar.



El primer foco de atención es el de los materiales inflamables, tales como: plásticos, químicos de limpieza para plástico de policarbonato (material del que están hechos botellas y garrafones de agua), así como refacciones de camiones dedicados al transporte de mercancías.


Al irrumpir ilegalmente en la empresa, personas del movimiento usaron llantas de camiones para instalar barricadas en distintos puntos de la planta industrial e incluso se declaró la intención de quemar varias de estas en la calle de Himno Nacional.


Además, existe un foco de riesgo por incendio de neumáticos, los cuales son diferentes de otros incendios por la facilidad con la que se propagan y la dificultad para controlarlos. Dichos incendios pueden ocurrir de dos maneras: ya sea que ardan rápido y fuera de control, o que ardan lentamente y durante mucho tiempo, desde unos pocos días hasta semanas.



Los incendios de neumáticos no sólo se propagan fácilmente y son difíciles de extinguir: también crean una gran cantidad de contaminación. Se especula también que los camiones de reparto en la zona se encuentran cargados con diésel. Por otro lado, para permanecer de forma duradera en el lugar, se adaptaron espacios de cocina con el consecuente uso de gas LP.


En un mismo sitio se encuentran tanques de gas LP, diésel, garrafones de plástico PET y distintos materiales inflamables (que requieren manipulación especializada) resguardados, pudiendo generar así las condiciones idóneas para un incendio accidental. Lo anterior genera un riesgo latente para los vecinos, ya que en las cercanías se localiza la comunidad aledaña de Santa María Zacatepec, donde habitan 17,100 personas.


La atención está puesta en la planta embotelladora, pues en los últimos dos años ha habido un incremento, cercano al 35%, en incendios de tipo industriales que hacen cuestionar las normas de seguridad aplicadas en México.

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