• Sol Olvera

Arturo Alcalde y Napoleón Gómez hacen acuerdos y engañan a AMLO


Los líderes le juegan chueco al presidente de México.


Todo mundo ya se dio cuenta, menos Zoé Robledo, director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que el más perjudicado con la eliminación del outsourcing es él, y los más beneficiados, Arturo Alcalde y Napoleón Gómez Urrutia, quienes pretenden quedarse con las nóminas de las empresas.


Después de varias reuniones en el lujoso hotel Four Seasons de la Ciudad de México, Arturo Alcalde y Napoleón Gómez Urrutia, acordaron utilizar a la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, y al mismo Zoé, para convencer al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de eliminar el outsourcing, sin medir las consecuencias.


Arturo Alcalde y Napoleón Gómez Urrutia, los dos cínicos líderes sindicales, no se dan cuenta de que los números de Zoé Robledo bajarán y, por consiguiente, tendrá problemas a la hora de dar resultados al presidente de México.


Las empresas de outsourcing concentran a miles de PyMEs; no se necesita ser muy inteligente para entender que, si se elimina la subcontratación, muchas empresas regresarán a la informalidad, y que, además, es preferible llegar a esas PyMEs por algunas compañías concentradoras de personal, que llegar a todas directamente. Con la eliminación del outsourcing, el IMSS no tendrá la capacidad de llegar a ellas.


A Zoé Robledo no deberá extrañarle que, si los números vuelven a bajar será por la “gran jugada” que hicieron Napoleón Gómez Urrutia y Arturo Alcalde, padre de Luisa María, a quien le vendió la idea precaria y sin sentido, pues el otro perjudicado será el presidente de México.


A López Obrador le afecta la eliminación de la subcontratación hasta en la relación con Estados Unidos y el T-MEC, pues dicho tratado tiene como base igualar las condiciones laborales entre países y, al eliminar esta figura, México retrocederá muchos años en lo que a crecimiento económico se refiere.


Como buenos viejos lobos del sindicalismo, el abogado laboralista, Arturo Alcalde, y Napoleón Gómez Urrutia han sabido lavar dinero. Napo ya lo ha demostrado: los 50 pesos que cobra al mes a cada uno de los 500 mil sindicalizados parecen no ser suficientes para tener una vida lujosa, sino que ahora pretende dejar a miles de empleados desamparados ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).


También todo mundo sabe que los sindicatos no dan seguridad social a sus agremiados, mucho menos Infonavit, mientras que sus líderes gozan de fuero, el mismo que les permite pasear por todo el mundo con la seguridad que no serán revisados y, mucho menos, fiscalizados.


¿Hasta dónde parará la maldad de estos dos personajes que, sin pensar primero en el lazo familiar, han llevado con engaños a Luisa María Alcalde, a Zoé Robledo, al mismo presidente, y a México, entre las patas con tal de prohibir el outsourcing?


Que nos nos extrañe que próximamente les den la medalla de visionarios de este país a esta dupla de líderes del fraude.

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