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Los problemas de Naucalpan son por la falta de un Plan de Desarrollo Urbano sostenible


La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en la primera quincena de septiembre de 2021 revela que el municipio de Naucalpan de Juárez es una de las ciudades, a nivel nacional, con mayor percepción de inseguridad 88.3% por personas de 18 años y más.


El crecimiento que experimentó el municipio décadas atrás ha terminado y la pronunciada crisis económica obliga a repensar las opciones de desarrollo urbano sostenibles.

En los años 70 y 80 el modelo económico basado en la sustitución de importaciones mantenía andando modelos de desarrollo en torno a sectores industriales. Los municipios mexiquenses conurbados a la Ciudad de México, con mayor proximidad física se urbanizaron de forma acelerada.


Naucalpan y Tlalnepantla son dos casos específicos de una dinámica económica que ya no volverá y que apalanca el futuro a una forzada expansión. En ambos se duplicó el número de habitantes en diez años (1960-1970). San Bartolo, cabecera municipal de Naucalpan, alcanzó la categoría urbana al llegar a 3,860 habitantes, lo que representó la primera población urbana para el municipio.


El crecimiento de muchas ciudades y pueblos se dio utilizando tres mecanismos principales: transferencias gubernamentales, gasto en servicios públicos, deuda del sector público y privado.


En este modelo los gobiernos locales se veían beneficiados de los mayores ingresos asociados con el nuevo crecimiento. Pero también suele asumir la responsabilidad a largo plazo del mantenimiento de la nueva infraestructura. Este intercambio, una ventaja en efectivo a corto plazo por una obligación financiera a largo plazo, es un elemento de un esquema Ponzi.


¿Qué sucedió cuando ya no era posible crecer?


En resumen, los ingresos empezaron a disminuir y los pasivos a aumentar. Simultáneamente los costos de mantenimiento de infraestructura se hicieron difíciles de cubrir. En un segundo momento, se ven comprometidos los gastos corrientes (pagos a funcionarios, pago de luz, agua, etc.).


Cuando la tendencia de expansión cambió fue imposible cubrir las necesidades de la población siendo algo similar a un esquema Ponzi clásico, con tasas de crecimiento cada vez mayores necesarias para sostener pasivos a largo plazo.


Sin embargo de las mayores fortalezas de la humanidad, nuestra capacidad para innovar en soluciones a problemas complejos, puede ser perjudicial cuando diagnosticamos mal el problema. Ante la debilidad económica para sostener un modelo poco funcional es posible obstar por el desarrollo urbano que contemple las necesidades de infraestructura y mitigue el impacto ambiental.

En el mismo municipio mexiquense, Naucalpan de Juárez, existen dos propuestas de desarrollos inmobiliarios que han incorporado medidas como sistemas de captación pluvial, tratamiento de aguas y gestión de desperdicios. Latiz y Terralago son ejemplos que buscan proponer nuevos modelos de desarrollo y que asumen responsabilidad sobre el entorno.



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