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Rezagarse en temas de infraestructura y desarrollo, es un grave riesgo para la economía


Vivimos en un mundo globalizado con dinámicas económicas complejas y desafíos enormes. Rezagarse en temas de infraestructura y desarrollo, nos deja fuera de la conversación y trae consigo diversos problemas sociales.


Naucalpan es un municipio que enfrenta muchísimos retos de esta índole, tales como precariedad laboral, delincuencia, fuga de cerebros, entre muchos otros. No cabe duda que los proyectos de modernización y de crecimiento económico son cruciales para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, puesto que mitigan dichas problemáticas mediante la generación de empleos, el flujo económico, la plusvalía, etc. Sin embargo, unos de los problemas más fuertes que enfrentan los planes de modernización son las masas de linchamiento socio-digitales .


La descentralización de la comunicación que acompañó la penetración del Internet disminuyó las barreras a la producción y diseminación de contenido. Es decir, con acceso a la red y un dispositivo móvil, todos podemos difundir información y alzar la voz.


Esta nueva dinámica comunicativa permitió visibilizar problemas sociales, como la discriminación, el sexismo y la corrupción. Alrededor de estos problemas, se han articulado movimientos sociales importantes en todo el mundo. Sin embargo, al pasar la etapa de visibilización, estos colectivos comienzan a comportarse como masas de linchamiento socio-digital cuyo impacto se traduce en el mundo “real”.


Los linchamientos socio-digitales son peligrosos, no dan lugar al diálogo, ni al conocimiento detallado de la situación, operan bajo el simplismo político y generan una narrativa de buenos y malos, teniendo consecuencias reales para la ciudadanía.


Desafortunadamente muchos de los movimientos sociales en contra de planes de crecimiento económico, se comportan como masas de linchamiento. Las preocupaciones de estos movimientos tienen una base legítima, sin embargo, caen en una falsa dicotomía y en un simplismo político. Por ejemplo, se escudan detrás de problemas como el abasto de agua (un tema legítimo) para impedir el desarrollo, pero no se dan cuenta de que en la mayoría de los casos, los nuevos desarrollos ya contemplan medidas para el aseguramiento y tratamiento de dicho recurso.


Por otra parte, tachan a aquellos que optan por el desarrollo como los “villanos de la película”, mientras que se consideran a sí mismos como los “héroes”, lo cual promueve la polarización social y frena el avance. Asimismo, ofrecen soluciones simplistas e incoherentes a problemas complejos como lo es la urbanización. Otro de los problemas que generan este tipo de movimientos populistas es la desinformación, pues crean pánico en la ciudadanía mediante discursos sin fundamento.


Esta dinámica se hace cada vez más común. Sin retroceder mucho en el tiempo, un ejemplo muy claro lo encontramos en la cancelación del NAICM de Texcoco, el cual era un proyecto que iba a generar una cantidad enorme de empleos y modernización para el país.


Muchos de los movimientos sociales opuestos al NAICM no tenían ni el conocimiento técnico, ni dimensionaban el impacto económico del proyecto. Otro ejemplo, es la oposición al Plan Municipal de Desarrollo Urbano en Naucalpan, la cual pone en riesgo la relevancia económica del municipio en un mundo globalizado y el futuro de la competitividad del área metropolitana.


Los movimientos sociales han tenido gran importancia, pues salvaguardan los intereses de los locales. Sin embargo, es muy importante que los líderes de dichos movimientos estén abiertos al diálogo y que no caigan en dinámicas de linchamiento.


De esta manera, comprenderán que no todas las propuestas de urbanización son perjudiciales, sino que representan un beneficio enorme para la población. En otras palabras, es imperativo que no se frenen los proyectos de modernización, ya que estos brindan crecimiento económico y bienestar social.



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